07/20/2022
En la actualidad desde los medios de comunicación se difunde ampliamente lo que se ha dado en llamar El discurso del odio y en muchos casos, la idea de propagarlos tiene por finalidad captar seguidores, de esa manera de pensar. El odio como sentimiento social extremo ha estado presente desde la Antigüedad pasando por la Edad media, hasta llegar a la Modernidad. Las brujas, los gitanos, los extranjeros, los herejes (cultores de la religión no oficial), las prostitutas, los mendigos, los judíos, los adictos, los negros, los comunistas, los homosexuales, los socialistas y por supuesto los pobres y los opositores al régimen dominante, siempre han tenido un lugarcito bien guardado en el pensamiento odiador. La Iglesia romanista se ocupo de las purgas internas por medio de los Tribunales de la Santa Inquisición, donde se torturaba y se sacrificaba cualquier cuestionamiento a la concepción ortodoxa de las Bulas papales. El Régimen n**i se ocupó de “inventar un enemigo” que los unificara en una Guerra Santa contra los judíos, para lo cual se desplego una doctrina de odio diseñada por Goebbles, que era el jefe de prensa del sistema. La consigna era: “Miente, miente que siempre algo queda”. Hoy, esa misma estrategia sigue siendo usada cuando los medios de comunicación “deciden” inventar a un “enemigo” funcional para sus objetivos. Santoro, Leuco, Majul, Castro, Lanata, Fantino, Cadena 3, Radio Mitre, Feinmann y cientos de empleados del régimen dominante, deciden que un sindicalista es “violento”, que un político es “corrupto” y se encargan de repetirlo (miente, miente, miente) en la convicción que siempre, algo queda. Luego, un Juez (Bonadío, Storneli, Bertuzzi, Llorens, etc) empleado del mismo sistema lo procesa o lo detiene y el clamor popular apoya la criminalización de ese enemigo generado “artificialmente” por el sistema. Las pruebas no son necesarias, porque la sociedad ya lo condeno. Todo cierra: el régimen tiene su hereje, su brujo, su negro o su pobre encarcelado y la ciudadanía puritana descansa con su hipócrita conciencia, en paz. Esto no es algo lejano, pues todos estamos expuestos a ser víctimas de una operación destinada a privarnos de nuestra libertad, honor o bienes y así, de repente pasamos a ser, el esposo violento, la novia toxica, el pibe chorro con gorra y dos tatuajes, el profesor violador, el piquetero corrupto, la “piba fácil” que fue vulnerada, el médico o el abogado “garca” o simplemente lo que en un determinado momento le sirva a los medios para “vender” excremento. Nadie esta exento de la maquinaria atroz del odio y la estigmatización social. Si nos precisas, no dudes en llamarnos. Nosotros podemos defenderte. Gustavo Nievas. 3512516500