05/14/2025
“Construí la casa de mis sueños en Cancún: con vista al mar, un cenote y una habitación rodeada de peces… pero pensé: sería muy egoísta disfrutar esto yo solo. Así que convertí mi casa en un parque. Así nació Xcaret.”
Todo comenzó por casualidad. Un amigo me invitó a Cancún para ayudarle a vender muebles, y en el camino paramos a nadar en un cenote de Xcaret, que en ese entonces era solo un rancho con una cadenita y un letrero que decía:
“Entrada: 5 pesos”. Quedé fascinado. Imaginé construir ahí la casa de mis sueños: mi recámara frente al agua azul, peces nadando a mi alrededor… pero mientras el proyecto avanzaba, me di cuenta de algo: ese lugar era demasiado hermoso para quedármelo solo para mí. Había selva, litoral, ruinas arqueológicas… era un tesoro, y sentí que debía compartirlo con el mundo.
Compré cinco hectáreas pagando con muebles de mis tiendas. Luego quise adquirir más terreno, pero los dueños no querían vendérmelo: querían quedarse con la idea del parque.
Al principio hubo tensiones, presiones y cierta resistencia… pero al final llegamos a un acuerdo: nos hicimos socios. Yo aportaría el concepto, la arquitectura y los primeros 5 millones de dólares (aunque ni los tenía). Vendí mis locales, traspasé mis tiendas de muebles a cambio de utilidades… pero cumplí.
Así, lo que nació como un sueño personal se transformó en uno de los parques más emblemáticos de México. Porque cuando algo es verdaderamente especial, no se guarda… se comparte.
—Miguel Quintana Pali sobre el nacimiento de Xcaret, una visión que comenzó con una casa soñada y terminó cambiando el turismo en México.