18/07/2021
FRENTE A LA CARTA GOLPISTA DE HERNANDO DE SOTO
Hernando de Soto amenaza al futuro gobierno de Pedro Castillo con propiciar un sabotaje nacional e internacional si no traiciona al pueblo que lo ha elegido Presidente, en otras palabras, lo invita a renunciar a la convocatoria de una Asamblea Constituyente para que el pueblo, por primera vez, elabore una Constitución a la medida de sus legítimas reivindicaciones y aspiraciones.
Lo invita a indefinirse ideológica y políticamente con la izquierda para ofrecerle como alternativa el continuismo marcado por el saqueo de nuestros recursos naturales por las superpotencias, los impositivos contratos ley, la explotación de la clase trabajadora, la imposición de proyectos por la fuerza de la violencia, la depredación medioambiental y la utilización de la tecnología en beneficio de un grupo reducido del país.
Pronostica una catástrofe económica de aplicarse la Economía Popular con Mercados, propuesta con la que el maestro llega al gobierno. De Soto enumera una serie de desgracias que, en realidad, no serían futuras porque la vivimos hace tres décadas como producto del neoliberalismo blindado por la Constitución de 1993. Nosotros no percibimos un país polarizado, sino un país al que con sus medios lo asustaron y eso incrementó el voto contrincante.
El nuevo gobierno no le va a quitar sus propiedades al pueblo, no podemos hacer lo que ustedes le han hecho toda la vida, es que en realidad ustedes ni siquiera son capitalistas o neoliberales, sino vulgares mercantilistas y saqueadores del país, porque si el capitalismo hubiera hecho lo que teóricamente dice, el Perú sería otra sociedad y al menos tendríamos una burguesía rica, pero también culta con sentido de patria. Ustedes fallaron, admítanlo.
La propuesta del nuevo gobierno es cambiar lo que debe ser cambiado, mejorar lo que debe ser mejorado, que al pueblo se le participe de la toma de decisiones, que ellos marquen el camino y reorienten sus esfuerzos por un mundo mejor sin permitir más pobres en un país rico.
Aquí hay un país que mayoritariamente le ha perdido el miedo al cambio, un país dispuesto a proclamar al Presidente electo e instalarlo multitudinariamente en su despacho en caso sigan saboteando el curso natural del proceso, además de defenderlo frente a los sabotajes que usted anuncia.