13/02/2024
Del muro de mi gran amigo Ayar Gustavo
SOLTERIA Y VIDA EN PAREJA EN EL AMBITO RURAL ANDINO.
En recuerdo de mi buen amigo Ruperto Calderón.
(Ing. Ayar Gustavo Escobar)
Siempre he creído que la soltería o la vida en pareja son una elección y sobre todo una decisión pero además están influenciadas por el entorno económico, socio-cultural e incluso ambiental. De cualquier forma, un rasgo determinante para la unión y eventual éxito de una pareja, si esa es la decisión, es tener un proyecto común en el cual se puedan complementar, sin dejar de ser importante la atracción física que ya la ciencia ha demostrado pasa a un segundo o último plano al cabo de unos años (de 4 a 7 ). Por ello, no es necesario que piensen igual pero si que miren para el mismo lado.
Comparto mi experiencia al respecto en mi largo caminar por el Perú rural. En esos espacios algo que sin duda marca la relación es que pesa mucho más la capacidad para afrontar responsabilidades en el trabajo productivo y en el hogar. En los varones es importante su fuerza física para ser capaces de voltear la tierra con una chaquitaklla o palana, sembrar, cosechar o hacer largas caminatas para adquirir por trueque o compra lo necesario para la vida productiva, reafirmandose su rol proveedor. En las mujeres la capacidad de criar a los hijos, cocinar, seleccionar semillas, pastar el ganado y apoyar en la cosecha, selección y sobre todo la compra de productos o la comercialización de los excedentes dado que por lo general, y en muchas sociedades, las mujeres son depositarias de la cultura y la economía. Alguien dirá que esto tiene un carácter patriarcal, es machista y que está influido por la cultura judeo-cristiana.Que duda cabe; pero son costumbres muy arraigadas que tienen que ver con la relación con el medio económico, cultural y ambiental también y eso no cambiará fácilmente ni con la presencia de una ONG feminista, algunas de las cuales han hecho un interesante trabajo en varios lugares. Y es que los códigos culturales son otros no son los de las ciudades, allí no llegó la "nueva masculinidad" y si llega tardará algún tiempo y será el resultado de sendos procesos culturales y muy probablemente no como se piensa o se espera en los ámbitos académicos citadinos.
Cómo es la soltería en el campo?. Seré categórico: se sufre. Recuerdo mucho a don Ruperto Calderón un campesino Aymara de unos 50 años de una comunidad cercana a la frontera con Bolivia quien no tenía pareja ni hijos. El era a la vez responsable de un comité comunal por lo cual debíamos siempre coordinar actividades. Encontramos sintonía rápidamente y fuimos amigos (soy del club). Don Ruperto era un hombre trabajador y honesto pero a la vez era objeto de una suerte de "bullying" en la comunidad. Lo llamaban "Calderón solteron" y en ocasiones algunos se mofaban de él por su condición. Es que entre los Aymaras, y en general en el mundo rural, esto no es usual ni tampoco precisamente bien visto. En varias ocasiones él fue comisionado para ir a Puno para hacer gestiones pero para hacerlo debía pedirle el favor a un vecino, vecina o familiar que le paste sus ovejas y le mire su casa. En más de una ocasión tuvimos reuniones espirituosas en las cuales con algunos tragos encima, ya en confianza, echaba sus lágrimas y me contaba algo de su vida con cierta amargura. El quedó huérfano de ambos padres tempranamente y tuvo que hacerse cargo de sus hermanos menores y nunca se dió tiempo para si mismo, "se olvidó de vivir" como diría un cantante. Desconozco si finalmente encontró su pareja y pudo construir un hogar, desearía de corazón que haya sido así, lo merece, averiguaré. También me viene a la memoria mi experiencia en un proyecto de UNICEF en 1988, en las provincias de Acomayo y Paruro, Qosqo. Se trataba del "Programa de Movilización de la Mujer" que implicaba velar por la salud de la madre, la salud del niño y promover y ejecutar actividades productivas con los clubes de madres. Parte de nuestro trabajo era hacer talleres sobre la temática del programa con los comuneros y comuneras. En una ocasión llegó un médico limeño para apoyarnos y a boca de jarro le preguntó a un campesino...cómo te gustan las mujeres?. Su respuesta fue: "me gustan las que tienen pechos grandes", la imagen que inmediatamente pasó por la mente de los citadinos allí presentes fue la de Pamela Anderson; pero al repreguntarserle Porqué?. Respondió con seguridad: "Porque así dan de lactar más a los hijos y crecen más fuertes". Cachetada cultural al occidentalismo sexualizado.También existe la infidelidad. En una comunidad de la sierra norte, coordinaba un proyecto de cooperación internacional que trabajaba directamente con esta, siendo administrados los fondos por la dirigencia y el coordinador. Se había registrado en el banco la firma del presidente y la tesorera buscando la "democratización" de la gestión. Una tarde apareció en mi casa, la esposa del dirigente que en medio de un sentido llanto me pedía que le hable a su esposo porque pensaba que ellos querían sacar los fondos del banco y fugarse. No era posible, yo también debía firmar pero quizás pensaron que lo haria. Me tocó actuar de "consejero matrimonial" casi de cura. No llegó a ocurrir el hecho felizmente pero se tuvo que manejar con habilidad y "muñeca" la situación. Al poco tiempo ambos fueron defenestrados por acuerdo de asamblea. También ví en las alturas de Pomabamba, Ancash años atrás a amante y esposa enfrentarse a pedradas por un hombre infiel, por lo que escuchaba la pelea parecía más por los recursos que estaban de por medio que por el caballero en si.
Los espacios donde se da el cortejo son también un tema a considerar, por lo general son los días domingos, en las ferias o en las fiestas patronales. En 1996, fui testigo de ocasión de un encuentro entre las comunidades de Chajana y Carumas entre Puno y Moquegua con ocasión del aniversario del logro de un proceso de recuperación de tierras. Ambas comunidades hermanadas por el hecho histórico iban en dos filas al encuentro, una de varones y otra de mujeres ambas con los dirigentes por delante quienes llevaban cajas de cerveza y licores. Al darse el encuentro se abrazaban, intercambiaban botellas y luego la fila de las mujeres se encontraba con la de varones de la otra, se tomaban del brazo se daban una vuelta y seguían. Allí empezaba el cortejo y tiempo después había matrimonio o "servinacuy", esa sabia costumbre ancestral nuestra que pretendió ser desarraigada por el absurdo "casto y virgen" matrimonio relogioso que nadie cumple y que muchas veces termina en divorcio.
Los aspectos culturales son siempre importantes. Mi padre y mi madre solían discutir por su quechua. Ella hablaba el ayacuchano, él, el huaracino que es diferente. Se llevaban bien pero el tema lingüístico era materia de algunas discusiones más amenas que complicadas.
Cómo fuere, siempre es bueno estar acompañado y compartir la vida con alguien que se sume a nuestro proyecto común y nos ayude a construirlo y a sacar lo mejor de nosotros. Así conozcas al hombre o mujer que te mueva el piso en el Club Regatas, en un Salsodromo, en la "Casa poco floro" o en una fiesta patronal, siempre lo cultural pesará y la necesidad del proyecto común estará en el tapete, dependerá de cada quien como decide afrontar el escenario para lograr lo que desea y en ocasiones dar el salto hacia otros contextos y entornos. No es posible en el campo tener un "apartamento de soltero o soltera", porque hay que asumir responsabilidades para lo productivo, me ha tocado vivirlo cuando tenía mi chacra en las afueras de Huaraz, sobre eso escribiré a parte. Lo importante es tratar de ser feliz si se toma cualquiera de las opciones...