21/08/2026
“Dicen que el alma humana es inmortal; que tan pronto desaparece, que es lo que llaman morir, como reaparece pero que no perece jamás; por esta razón es preciso vivir lo más santamente posible, porque Perséfone, al cabo de nueve años, vuelve a esta vida el alma de aquellos que ya han pagado la deuda de sus antiguas faltas.
De estas almas de forman los reyes ilustres y célebres por su poder y los hombres más famosos por su sabiduría, y en los siglos siguientes ellos son considerados por los mortales como santos héroes.
Así pues, para el alma, siendo inmortal, renaciendo a la vida muchas veces, y habiendo visto todo lo que pasa, tanto en ésta como en la otra, no hay nada que no haya aprendido.
Por esta razón, no es extraño que, respecto a la virtud y a todo lo demás, esté en estado de recordar lo que ha sabido. Porque, como todo se liga en la naturaleza y el alma todo lo ha aprendido, puede, recordando una sola cosa, a la cual los hombres llaman aprender, encontrar en sí misma todo lo demás”