28/08/2025
Quiero partir de un concepto denominado “Cultura Empresarial” el cual se puede definir como “el conjunto de valores, ideales, actitudes y objetivos que caracterizan a una organización. Se compone de intangibles importantes que dictan cómo debe operar el equipo. En muchos sentidos, se convierte en parte de la identidad de la empresa, por lo que es importante hacerlo bien
Cada cultura empresarial es diferente porque cada empresa es un mundo. No hay dos iguales. Cada una está formada por personas distintas y tiene objetivos únicos
Desde establecer una identidad de marca hasta conseguir unir a los compañeros de trabajo y aumentar su compromiso, una cultura empresarial saludable puede tener un impacto muy positivo en una organización.
Por lo que cada despacho de servicios contables o Contador (a), puede determinar su cultura empresarial, pero que sucede con sus clientes, quienes de acuerdo a su propia “cultura empresarial” esperan recibir ciertos servicios.
Pero es aquí, donde esos servicios, aún y cuando se establecen en un contrato el cual sirve para delimitar los alcances en funciones y “responsabilidades” de cada parte, son mal interpretados y por desconocimiento mal juzgados, pondré algunos ejemplos:
1. Registro de contabilidad del cliente y cálculo de sus impuestos. Y el cliente espera, además:
a) que se le conteste en cualquier momento,
b) que se ejecute un trabajo no estipulado en contrato de manera inmediata y por el mismo honorario ya acordado en el contrato,
c) que se resuelvan asesorías que no corresponden a su negocio sino a familiares o amigos,
d) o que el servicio incluya actividades secretariales como recordarle que debe enviar su documentación para registrar la contabilidad o que no ha pagado los impuestos del mes anterior, etc.
Y si no se ejecuta algunas de estas actividades, el despacho o Contador(a) es calificado como malo, de mal servicio, de mal modo, y si se hace ver estas situaciones termina siendo uno descalificado de grosero o agresivo.
Esto es el resultado de una mala preparación en el ámbito comercial y empresarial, donde entre otros factores, tenemos la idea que “lo que pagamos” nos da derecho a todo lo que se nos ocurra” aunado a la falta de costumbre de no elaborar contratos o si se elaboran, no tomarlos en cuenta, como lo comenté en párrafo anterior.
En conclusión, habrá negocios o empresas que aun no conozcan la “cultura empresarial” de sus clientes o proveedores, incluso la propia, porque no tiene visualizado este concepto, pero se recomienda una auto evaluación de lo que cada quien ofrece y espera obtener y bajo esta premisa aclararlo con su cliente o proveedor, pues la forma de operar de mi negocio no tiene que ser igual que la de los demás, pero si quiero que respeten mi forma de operar, también es conveniente respetar la de los demás, no por que los otros operen diferente a mí indican que son malos; un pensamiento versa así: no se le puede pedir a los demás, lo que no soy capaz de dar.
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