25/12/2025
Creo que hoy viene bien recordar una de las más grandes enseñanzas de Jesucristo que resuena claramente con la enseñanza primordial de las más diversas las tradiciones sagradas de la humanidad, que es común en los mensajes de los profetas y santos de los que tengo registro: la parábola del buen samaritano, esa que nos exhorta a hacer el bien sin mirar a quien, a extender la compasión más allá de nuestras afinidades y preferencias, a reconocer en todo ser humano el aliento de la divinidad y por tanto a alguien merecedor de toda ayuda a nuestro alcance. Porque en última instancia, sólo Dios juzga y la promesa de la redención no es sólo para ir a la vida eterna, sino para vivir libre de culpa en este plano. Por eso desde el enfoque hospitalario a una persona accidentada se le atiende. El olvido de esta primordial enseñanza es lo que vuelve normal que se deba acreditar la capacidad financiera, justificar la inocencia o cualquier otra condición que haga posible una atención selectiva, cada vez más frecuentemente, exclusiva, para poder entonces decidir si se excluye o no al necesitado, al desvalido, o al que simplemente cuenta con menos fortuna. No sé ustedes, por mi parte no veo a Jesús diciendo “el pobre es pobre porque quiere”, “los repartos del gobierno sólo crean holgazanes”. Que Dios nos ilumine cada vez más de hoy en adelante, para que a nadie le pese lo que se da a los Otros. Ahí veo la esencia de la Hospitalidad. Eso es creo, el espíritu de la navidad. Y de ello observo con más claridad que pobre no es el que tiene menos, sino el que necesita más. Que la luz renazca en sus corazones, un año más. Saludos, gracias y bendiciones, por toda su amable atención, paciencia y detenimiento en este muro. También les mando un afectuoso abrazo. CGR.