23/04/2026
🤨Ya no le tengo miedo al Coco.
No debería darnos miedo hacer cosas normales. Ir a la escuela. Salir a buscar trabajo. Visitar un sitio arqueológico un fin de semana. Esperar que alguien vuelva. Y, sin embargo, ahí están Michoacán, Teotihuacán y Edith recordándonos que el miedo no es una exageración ni una moda reciente: es una realidad que se nos ha ido metiendo en la rutina, al grado de que a veces ya ni sabemos si vivimos alerta, cansadas y cansados, o simplemente resignados. En Michoacán, un adolescente asesinó a dos integrantes del personal escolar; en Teotihuacán, una visita terminó en balacera; Edith salió a buscar trabajo y no regresó. No son hechos aislados. Son grietas de una misma fractura social.
Pero el problema no es solo el miedo. El problema es lo que hacemos con él. O peor: lo que dejamos de hacer. Porque una cosa es sentir miedo y otra muy distinta es acostumbrarnos a vivir con él como si fuera parte natural del paisaje. Como si fuera normal revisar el celular para ver si ya contestaron. Como si fuera normal pensar dos veces antes de salir. Como si fuera normal dejar a una niña o un niño en la escuela con esa angustia silenciosa de “ojalá todo esté bien”. Como si fuera normal seguir nombrando tragedias y luego volver a la rutina sin preguntarnos qué nos está pasando como sociedad.
Y entonces aparece la pregunta incómoda: ¿qué es este miedo? ¿Es prudencia? ¿Es trauma colectivo? ¿Es cansancio social? ¿Es odio a la otredad? ¿Es la normalización de la crueldad? Probablemente es un poco de todo. Porque cuando una sociedad se acostumbra a la violencia, deja de verla… 🎈Léela completa aquí: https://dhesseconsulting.com/ya-no-le-tengo-miedo-al-coco/