16/10/2026
Cuando dijeron todo el mundo, era prácticamente literal.
La misma clave llevaba años escrita en una libreta al lado del ordenador. La conocían trabajadores actuales, antiguos trabajadores y alguna persona externa que había necesitado acceder «solo un momento».
Nunca había pasado nada. Ese era precisamente el argumento.
Hasta que hubo que averiguar quién había hecho un cambio y nadie podía saberlo.
Compartir accesos es cómodo. También elimina algo bastante importante: saber quién hizo qué.