22/03/2026
LA MELODÍA DEL TIEMPO: RÉQUIEM A GUSTAVO BÁEZ TOBAR
San Agustín dividía
al tiempo en tres presentes:
el actual, que atraparlo quisiéramos…
y se va…
el futuro que aún no viene
y se lo espera
cual historia inescrita…
pero solo el pasado vive en la mente
permanece eterno en nuestra memoria
“en un minuto hay varios días cuando se recuerda con amor”
diría William Shakespeare.
-Luis Gustavo Báez Tobar
No es la extensión sino la intensidad lo que eterniza una vida. Hay ocasiones que vivir largamente es aburrirse en la espera de la muerte. Cumplir la misión presto y bien es obedecer a la naturaleza y justificar el envío de un Dios. La mayor prueba a que se sujeta la vida es la presencia de la muerte. Si aquella se levanta en pilares de bien, morir no es volver a tierra sino proyectarse con Historia. Mas, si se prolonga solo en fuga de la Parca, es consumir sin producir al hastiado Destino. Alguna ley misteriosa considera que lo perfecto, o lo
casi perfecto, es incompatible con lo terrenal.
Deseo escribir estas palabras con absoluto dolor, en uno de los días más tristes de mi vida, por la partida de un ser humano que se proyectó siempre a la eternidad. Con palabras inmortales, con versos preciosos, con discursos inolvidables y consejos inquebrantables hoy despedimos a mi mentor, maestro, amigo, padrino, “colega” compañero y coterráneo Gustavito.
Imbabura ha sido cuna de personajes que han cultivado el ser y el deber ser de las expresiones creativas. Este ingenio forma parte de la memoria del pasado, del entusiasmo innovador del ahora y de las luces orientadoras del futuro de todos los imbabureños o, mejor dicho, de todos los ecuatorianos. Uno de estos personajes es el anteño Gustavo Báez Tobar. Su recorrido literario y su influencia en diversas instituciones educativas, son el reflejo de su legado en la educación, la cultura y la literatura a nivel nacional e incluso internacional.
En la vida de los seres humanos siempre existen mentores que direccionan el comienzo de una pasión. El nacimiento de las ansias por la literatura de Gustavo Báez Tobar fue su tío Luis, quien lo introdujo a autores y obras de la literatura universal a muy temprana edad. Su formación educativa básica estuvo marcada por varias transiciones, pues pisó las aulas de la Escuela Particular “José Ricardo Vásquez”, el Colegio Nacional “Abelardo Moncayo” y el Colegio Normal “Juan Montalvo”. En esta última institución, quien dejó una huella en él fue la maestra Rebeca, pues con ella pasó de regaños por errores en sus escritos a elogios de que se convertiría en un gran escritor. Pero las palabras que se convirtieron en ley para su carrera fueron las de su madre, Luzmila Tobar: escribir con palabras bonitas, inteligentes y elegantes.
De Luis Gustavo Báez Tobar pueden decirse tantas cosas, y es que a sus 91 años de edad vivió una vida útil y fructífera no solo para sí mismo, yo diría que especialmente para la gente que le circundó como su familia, amigos compañeros y estudiantes, y en este sentido, nosotros, los que hemos tenido la suerte -durante varias generaciones- de disfrutar de su quehacer.
Quiero empezar relatando que nació en una familia donde no había abundancia de bienes materiales, pero tampoco les falto nada, sobre todo ese calor que dan las familias numerosas, pues fueron ocho hermanos. Fue el número cuatro y el primer hombre de la dinastía.
Luis Gustavo fue un espíritu inquieto que estudió varias cosas con el ánimo de ilustrarse y aprender, un intelecto destacado que buscaba alimento intelectual en varias áreas académicas. Estudió lengua y literatura en el país, periodismo y planificación musical en el extranjero.
Él, como Da Vinci, asume el conocimiento como transversal, horizontal probablemente, no se limita por esas absurdas ideas de especializaciones radicales en las que los profesionales solo saben de una cosa y de nada más. Luis Gustavo leyó sobre casi todos los temas, para él todo fue interesante. Como diría el filósofo Unamuno, nada humano le es ajeno.
Trabajó en la mejor profesión del mundo: la de profesor. Y lo hizo no solo para ganarse la vida, puesto que fue un proletario ilustrado que creyó en el trabajo continuado como la forma de llegar a alguna parte. Y él ha llegado muy lejos, hoy hasta más allá de la eternidad.
Fue maestro de escuelita rural en sus primeros tiempos de docente, cuando ejercer de profesor en el campo de nuestro país era ejercer un apostolado con todas sus consecuencias. Después lo destinaron a nuestro pueblo Antonio Ante, a la Escuela 24 de Mayo, donde estuvo un poco más de siete años enseñando a niños humildes, haciendo todo lo que podía con los escasos recursos que el Estado que tenemos dotó siempre a la educación.
Ya en 1956 Luis Gustavo pasa a la educación secundaria al Colegio Luis Ulpiano de la Torre, mi amado colegio, donde inicialmente es secretario, profesor y posteriormente vicerrector y rector, hasta que se jubiló del magisterio ecuatoriano en 1994, esto es, trabajó en esa institución más de veinte años. Pero la jubilación no fue el fin de su actividad laboral como docente, ni mucho menos, pasó a la educación particular ese mismo año de 1994, donde prestó su contingente como profesor de lenguaje, comunicación y filosofía hasta 2009, 53 años después de haber empezado en la docencia. Fue el responsable de la vital tarea de enseñar a pensar a esos adolescentes en esa edad en la que les resulta tan difícil hacerlo.
Una faceta digna de resaltar en Luis Gustavo es la de profesor de creación literaria, que desempeñó durante dos semestres, entre 1995 y 1996, para el Taller de Creación Literaria de la PUCE-I (Pontificia Universidad Católica, en su sede de Ibarra). Pero sus actividades y su aporte a la sociedad no terminan ahí, que parecería que es suficiente ya, pues ha sido profesor de primaria y secundaria en tiempos en los que esa noble profesión era mal pagada y mal tratada.
Luis Gustavo fue también un escritor y un periodista, ha escrito varias obras, que ha publicado con la Casa de la Cultura:
• Poesías No. 8, 1995
• Atuntaqui: perfiles y añoranzas”, 1999
• Jorge Renán Salazar: cantor del pueblo y sus lejanías”, 2005.
• Huellas sonoras” (poesía) 2007.
• El tiempo y sus bemoles” (poesía) 2009.
• Espacios para la ternura, micronarraciones, 2011.
• Cotacachi: arte y pensamiento, 2014.
• A Rafael Arias Michelena y pinceladas al atardecer, 2020.
• Gonzalo Aguinaga Zumárraga, insigne cantor de la tierra (aún inédita).
En la prensa se ha mantenido como asiduo colaborador de las revistas de la Cultura de Imbabura y el Periódico Opción y ha sido un invaluable corresponsal en la provincia para los diarios El Comercio, Diario del Ecuador, Diario del Norte, asimismo, ha sido corresponsal y articulista del diario La Verdad.
Este personaje tan distinguido fue también:
• Concejal suplente (Antonio Ante)
• Socio y presidente del Club Social Deportivo Atalaya y Sívori de Atuntaqui.
• Presidente de UNE de Cotacachi.
• Miembro del Centro Cultural Cotacachi y presidente.
• Miembro de la Fundación RAÍCES, promotora y organizadora del Museo de las Culturas de Cotacachi, un año en calidad de presidente.
• Miembro de número de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión, núcleo de Imbabura, desde 1985.
• Director del periódico Letras de Imbabura, desde 2018.
• Miembro Fundador del Centro Cultural Antonio Ante, actual vicepresidente, institución fundada el 20 de septiembre de 2019.
Fue profeta en su tierra, pues será siempre querido y respetado por la gente de la localidad y por quienes han tenido la suerte de conocerle y tratarle, así como ha merecido un sinnúmero de reconocimientos, entre los que vale la pena destacar los siguientes:
• Botón-insignia del Instituto Superior de Música “Luis Ulpiano de la Torre”.1994.
• Medalla “Jaime Chaves Granja”, conferido por el I. Concejo Municipal de Cotacachi, 1995.
• Presea Pilanquí, conferida por la Casa de la Cultura, núcleo de Imbaura, en 2005.
• Acuerdo del Congreso Nacional, 2005.
• Medalla Julio Miguel Aguinaga, conferida por el Ilustre Concejo Municipal de Antonio Ante.
• Medalla al mérito educativo y cultural conferida por la Prefectura Provincial de Imbabura.
• Entre otras placas y reconocimientos.
Esta belleza, inteligencia y elegancia se manifiestan tanto en sus creaciones literarias como en su trayectoria profesional, su compañera de vida e inspiración Marthita Echeverría permitieron que su reducto de amor sea su familia junto a sus hijas, nietos y familiares a quienes les expresó mi pesar.
Sus obras destacan su estilo único y combinado de géneros literarios, como poesía, narraciones, crónicas y semblanzas. Por otro lado, su impacto profesional se evidencia, entre otros, en la institución educativa a la que más años dedicó, el Colegio Técnico Nacional “Luis Ulpiano Torre”. Este espacio educativo fue testigo del profundo amor por la literatura, la filosofía y la cultura de este honorable personaje. El hombre que no filosofa camina por la vida vendado los ojos, el mejor obsequio que se le puede entregar a alguien es un libro y la acción de escribir debe fluir desde el interior del alma, son aprendizajes que sus estudiantes se llevaron de él. Tuvo, además, el honor de elevar este colegio a la categoría de instituto superior.
Su más reciente creación, Aproximaciones, antología poética, revela que sigue fiel a la máxima que ha guiado su carrera: escribir con belleza, inteligencia y elegancia. Las construcciones lingüísticas de esta obra poética reflejan la profunda inspiración que emana de su alma sensible. Con el objetivo de compartir esta y otras de sus obras, así como extender su inspiración a más personas, Gustavo Báez Tobar llevó su creatividad y expresión literaria a la plataforma digital de Facebook, a través de su espacio Amigos del verso y la poesía.
La experiencia de vida y el legado de este notable personaje imbabureño deben resonar como una melodía en la mente de los ecuatorianos. Las letras rebosantes en un libro tienen el poder de orientar la vida de cualquier persona al ritmo de la reflexión. Por ello, es crucial fomentar la lectura y crear espacios donde se exponga la obra de Gustavo Báez Tobar, es necesaria.
Decía mi mentor y padrino… ¡si filosofas, existirás! Querido Gustavito, no dude en que continuaremos siguiendo la melodía de cada uno de sus pasos.
Que la tierra le sea leve querido maestro, le permita juntarse con Marthita en el cielo y que Dios en su infinita misericordia le acoja en la eternidad. D:.D:.D:.