16/11/2021
Fomentar la Impunidad
El que los casos de corrupción se evidencien no debe ser sinónimo de ir hacia atrás como
país, al contrario, significa que el sistema institucional está funcionando y logra sacarlos
a la luz.
El gran problema es que funciona tardíamente, cuando ya los delitos se han consumado
y los costarricenses hemos perdido miles de millones en el camino que, a la larga, los
pagaremos nosotros mismos de manera directa o indirecta.
¿Por qué seguimos llorando sobre la leche derramada, cuando tenemos la posibilidad
de reducir considerablemente la materialización de dicha pérdida?
La aplicación de un programa de Compliance en el sector público nos lo permite, y según
establece el Reglamento de la Ley 9699, en su artículo 2, es de obligatorio cumplimiento
en el sector público el “Modelo de Organización, prevención de delitos, gestión y
control”
Ya mucho se ha hablado y de lo efectivo que resulta la aplicación de este modelo en la
reducción y control del riesgo. En sus inicios en el sector privado y su notoria expansión
al sector público.
Un adecuando programa permite mapear riesgos, puestos laborales expuestos al riesgo
de corrupción, trazabilidad de las funciones, es decir, quién, cómo y cuándo aprobaron
determinado gasto o inversión, y así prevenir actos de corrupción o bien atribuir
responsabilidades.
Es bien sabido que los seres humanos nos desenvolvemos socialmente en concordancia
con los valores y principios inculcados desde el seno del hogar, y eso lo extrapolamos a
nuestras relaciones personales y laborales, a eso se debe sumar que el funcionario tenga
pleno conocimiento que hay una figura en su institución velando porque las labores que
realiza se efectúen con probidad, que todo lo que haga quedará debidamente registrado
y que será muy sencillo dar con el responsable, la diferencia con la realidad de
impunidad actual sería abismal.
Quien ejecuta esta vigilancia, que más que el árbitro en el partido, es más semejante al
guarda línea, quien desde su posición puede ver las fallas y errores con mayor claridad
y levantar las banderas que considere necesarias para atribuir responsabilidades es el
Oficial de Cumplimiento.Esta figura que en muchos países es digno ya de una carrera profesional y quien debe
cumplir con ciertos estudios que lo acrediten es fundamental para una adecuada
reducción del riesgo de corrupción en el sector público
¿Pero cómo logramos que realmente se apliquen estos modelos y no sean una raya más
de saludos a la bandera en la función publica? MI propuesta es que estos oficiales de
Cumplimiento sean fiscalizados y rindan cuentas a la CGR
Dejemos de hacer malabares cuando ya tenemos el desastre encima y comencemos a
evitar que esto ocurra. Fomentemos la prevención y no la impunidad.
Msc. Paola Alvarenga Barragán
[email protected]