30/01/2024
Más que una reforma a la justicia, en este país están dadas las circunstancias, para que sea convocada una Asamblea Constituyente con el objeto de reformar estructuralmente la constitución, y todos los entuertos jurídicos de los poderes. Pero adivinen:
A pesar de que la constitución política de Colombia, dice que la soberanía reside en el pueblo, y que éste, la ejercerá de manera directa o a través de sus representantes; esto es falso ¿saben por qué?
Dentro de la construcción jurídica colombiana, el pueblo, no puede convocar a una Asamblea Constituyente, porque, tiene que pedirle permiso al congreso, a ver si ellos se apiadan de quienes los eligieron (el pueblo) y lo autorizan.
El pueblo no puede revocar un mandato constitucional de ningún otro funcionario público, que no sea, alcalde o gobernador. Es decir, no podemos revocar al presidente, al contralor, al procurador, al fiscal, a magistrados, a congresistas, ni a ningún otro funcionario. En caso de actos arbitrarios y grotescos, por parte de estos funcionarios, contrarios a la constitución y al pueblo, no podemos decirles que se vayan.
La reforma a la justicia que se ha propuesto, es un simple paño de agua caliente, para atender un cáncer que ya hizo metástasis.
La encerrona jurídica, en la que por más de 200 años nos han sumido las oligarquías de este país, nos tiene con una camisa de fuerza para evitar que hagamos propuestas que apoyen el progreso y el desarrollo del pueblo, porque son ellos quienes tienen el monopolio de decirnos cómo es que debemos vivir.
Colombia es un país, donde la expresión popular, es controlada por quién el mismo pueblo elige.
Es un país, dónde se le cercena el derecho a sus ciudadanos, poder a través del mecanismo de recolección de firmas, organizarse por sí mismos, y exigir los cambios que el momento histórico amerita, pero que los intereses de unos pocos, no permiten.
Somos un ganado que solo pone votos y que no puede tener iniciativa.
Fiscal ANGELICA MONSALVE.