Wirakoku significa estrella en el idioma Iku, lengua del pueblo Arhuaco de la Sierra Nevada de Santa Marta . Según su cosmología, en el mito de la creación existía la estrella de la mañana que indica el comienzo del día, incluso antes de la existencia del sol o la luna. Esta estrella debe guiarlos en tejer un futuro mejor para las nuevas generaciones. Wirakoku se inició en 2007 por Lucelly Torres
, una mujer indígena, con el propósito de encaminar las comercialización justa para las mujeres que las tejen, en este camino se han sumado muchas mujeres con el firme propósito de comenzar a tejer un futuro diferente para ellas y sus hijos, haciendo usos de sus hábiles manos en el diseño de auténticas mochilas Arhuacas (tutu) con materiales y tintes naturales. Desde el año 2012 constituimos en unanimidad la fundación wirakoku con este propósito. Las mochilas aruhacas son únicas en su especie, diseñadas aprovechando los recursos propios de la región, como lo es la lana de ovejo, algodón, fique y las plantas tintóreas que a su vez son de hojas, raíces, flores y semillas producidas en las diferentes zonas de la SNSM. Basada en la necesidad de elaborar un proyecto para impulsar la cultura detrás de la universalmente reconocida mochila Arhuaca. Con el objetivo que a través del fortalecimiento de la valoración histórica y cultural del tejido propio, lograr una comercialización sostenible, responsable y respetuosa de las mochilas, el cual va en armonía permanente con la identidad femenina Arhuaca. El fin, naturalmente, será encontrar los mecanismos para generar avenidas y posiciones sanas donde el respeto a la tradición artesanal y al trabajo individual sean focos centrales de un comercio respetuoso. Hoy día existe una crítica situación económica, creemos que puede remediarse a partir del diseño de estrategias que las ayude desde sus propias manos, fomentar la elaboración y comercialización de este producto artesanal, símbolo de identidad del Corazón del Mundo. Dicha situación solo puede ser remediada a través de programas diseñados por ellas mismas, implementados por ellas y cuyo beneficiario principal sea, naturalmente, las mujeres. A fin de que las mujeres y sus familias logren satisfacer medios de subsistencia dignos cultural y socialmente. Toda mujer Arhuaca posee el derecho de disfrutar de su auto sostenibilidad, y sentar bases propicias en defensa de su territorio ancestral. La preocupación sobre el “modelo interno de manejo comercial” de la mochila, evidencia la necesidad de reflexionar sobre el enorme contraste existente entre los grandes esfuerzos de la mujer Arhuaca y la desobligada oferta económica. Oferta que en nada compensa el valor, el esfuerzo y la dedicación de tiempos durante prolongadas espacios familiares y, sin embargo, persiste la escasez de medios más contundentes que contribuyan a generar mecanismos y procedimientos institucionales que incrementen prácticas de buen uso y manejo, y mejor aprovechamiento de las bondades de usufructo que brinda el trabajo materno. Deseamos promover alternativas de generación de ingresos, por medio de la ocupación productiva en la elaboración de las mochilas para mejorar las condiciones de vida de la población femenina. Buscar solución al problema de desigualdad y discriminación a la fuente natural de las mochilas, quien las teje, se centra en empoderar económicamente a esta fuente de sabiduría cultural; las mujeres.