03/02/2026
El algoritmo sugiere, tú decides. La línea roja entre la eficiencia y la negligencia
El reciente caso de una eventual sanción disciplinaria por el uso de jurisprudencia ficticia creada por una IA ha encendido las alarmas en el gremio. Pero no nos confundamos: el problema no es la herramienta, es la falta de supervisión.
Los modelos como ChatGPT son estadísticos, no bases de datos de verdad. Sufren de “alucinaciones”: pueden inventar roles, sentencias y leyes con una convicción pasmosa.
Aquí es donde entra tu criterio profesional, ese que ninguna máquina puede replicar.
Como abogados, la tecnología nos ofrece un copiloto increíble, pero el piloto sigues siendo tú. La deontología exige veracidad y diligencia. Delegar la verificación final a un algoritmo no es “innovar”, es arriesgar tu credibilidad y la defensa de tu cliente.
🚫 No se trata de prohibir la IA por miedo. ✅ Se trata de usarla con protocolos de seguridad, técnicas de validación (como RAG) y revisión humana obligatoria.