05/01/2017
"Como pasaban los días y Nazareno seguía inconmovible, Maqueda decidió escribirle una carta con un pedido de renuncia. El texto era un cachetazo de un colega a otro. Le cuestionaba la "sobreactuación mediática de baja calidad, de lenguaje vulgar, chabacano y pendenciero, que agrede las buenas costumbres y pone en riesgo el respeto por la cabeza del Poder Judicial". "Un hombre que imparte justicia", decía el texto, debe tener "buena educación" y "equilibrio emocional".
Los altos tribunales de justicia, independientemente del país, tienen un elemento en común, la constante pugna por el poder y el apoyo para elaborar los acuerdos, y una peligrosa relación con el Ejecutivo que no solo atenta en contra del justiciable (el pueblo), sino también en contra de la misma Constitución.