Abogada Dra. Nancy Gomez

Abogada Dra. Nancy Gomez Estudio Jurídico con asesoramiento jurídico integral. Especializados en Derecho de Familia, Civil, Comercial y Previsional. Soy Nancy B.

Gómez y desde hace 17 años me dedico a la defensa de los derechos de personas del sur del GBA (Quilmes, Avellaneda, La Plata, Lomas de Zamora, Etc.)Me especializo en Derecho Previsional asesorando personalmente a nuestros clientes sobre la mejor decisión y el camino más rápido y ágil para lograr los tan ansiados beneficios tanto en jubilaciones, pensiones, reajustes, etc.En relación a temas de fa

milia se asesora y acompaña en toda la problemática familiar actual.Sucesiones y temas inmobiliarios: contamos con escribano, agrimensor, arquitecto opcionales a los fines de ampliar los temas a solucionar.

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10/02/2026

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21/12/2025
Tomado del grupo del Dr. Matin Alesi. Me pareció muy bueno!!!Casos intomablesSabemos que no todos los casos merecen entr...
28/11/2025

Tomado del grupo del Dr. Matin Alesi. Me pareció muy bueno!!!
Casos intomables

Sabemos que no todos los casos merecen entrar en un estudio jurídico. No hablo de los clientes —esa es otra conversación— hablo de los casos en sí, de ciertos litigios que, por su propia circunstancia económica, procesal y sociológica, arrastran al abogado hacia una zona de desgaste donde no existe relación razonable entre esfuerzo, riesgo y beneficio.

Hay procesos que son directamente incompatibles con un estudio que pretende sostener un estándar profesional alto, porque exigen energía infinita para producir resultados mínimamente aceptables, o dependen de factores que ningún abogado, por más brillante que sea, puede controlar.

Un ejemplo perfecto es la clásica demanda de alimentos contra un progenitor sin empleo registrado, sin bienes denunciables, con una vida económica completamente opaca. El fuero de familia alimenta el espejismo de efectividad de la sentencia, prometiendo medidas conminatorias y una batería de mecanismos que, en teoría, deberían disciplinar al deudor alimentario. La realidad es otra: el deudor insolvente o informal no se vuelve solvente por un escrito bien redactado. No aparece mágicamente un ingreso embargable porque el abogado presentó un oficio impecable. No se genera capacidad contributiva donde no existe nada más que supervivencia o economía marginal.

Ese tipo de casos coloca al abogado en el peor lugar posible: resolver con trabajo jurídico un problema que es económico y, muchas veces, sociológico. Y no solo eso: en un sistema donde la magistratura suele operar con una tolerancia amplia frente a la mora alimentaria, donde se naturaliza el incumplimiento y se ritualizan sanciones de dudosa eficacia, el abogado queda atrapado entre el reclamo justo de quien no puede cobrar y un fuero de familia que no siempre está dispuesto a adoptar las medidas idóneas que el caso reclama.

Paradójicamente, cuando toca un juzgado que sí tiene voluntad, el escenario tampoco mejora demasiado: las medidas conminatorias funcionan, sí, pero a costa de un nivel de intervención, seguimiento y litigación constante que agota al abogado, con un riesgo altísimo de resultado incierto.

Aceptar esos casos equivale a tolerar que el proceso consuma más horas, más energía emocional, más recursos internos y más desgaste que la mayoría de los litigios complejos del fuero, con una retribución que jamás compensa el costo real. Son procesos que se pagan con la salud del abogado y con la rentabilidad del estudio. Son causas que muerden, que arrastran, por la simple razón de que la contraparte es insolvente y el fuero no funciona. No se trata de falta de compromiso: se trata de entender dónde está el límite entre abogar y hacer trabajo social gratuito (un profesor de concursos y quiebras, en la única frase lúcida que le escuché decir cuando estudié la carrera en la UCALP, aseveró en una clase que todo el sistema de tutela del crédito se fue al demonio cuando se suprimió la prisión por deudas).

Por eso, hay casos que no se toman bajo ninguna circunstancia. Ni siquiera se les dedica una entrevista exploratoria. No porque el abogado no empatice con la historia, ni porque se desentienda de la urgencia alimentaria, ni porque ignore la gravedad del incumplimiento. Ocurre algo más simple y más honesto: hay batallas que el abogado no puede ganar sin hundirse con el barco, casos donde la ecuación entre esfuerzo y beneficio es intrínsecamente ruinosa, y donde la ilusión de “ayudar” termina convirtiéndose en una transferencia involuntaria de tiempo, recursos y desgaste desde el estudio hacia un litigio que nunca debió ser aceptado.

Un estudio que quiere sostener calidad, foco y rentabilidad necesita identificar qué tipo de procesos son inviables, más allá del relato emocional que puedan generar. Porque el verdadero peligro no es el cliente: es el caso que, desde su origen, está destinado a devorar todo lo que toca. Y un abogado que pretende crecer profesional y económicamente no puede permitirse ser absorbido por causas que solo el Estado debería resolver y que el mercado jurídico, en su sano juicio, nunca debería absorber.

Además, el peor favor que puede hacerse a una persona que reclama alimentos frente a un deudor insolvente es prometerle resultados donde solo hay azar, desgaste y un expediente que, inevitablemente, se va a convertir en un sumidero de recursos. El abogado que entiende esto, deja de tolerar lo inaceptable y comienza a construir una práctica donde el litigio deja de ser un sacrificio y vuelve a ser una profesión.

Real
19/08/2025

Real

24/07/2025

FERIA JUDICIAL DE INVIERNO DESDE EL LUNES 21 DE JULIO AL VIERNES 1 DE AGOSTO (inclusive)
A VER SI NOS VAMOS ENTENDIENDO ...
(Manual de supervivencia para consultar a un abogado sin que te saque cagando… o sí).
Esto va para todos:
para el que consulta por WhatsApp a las 3 de la mañana, para el que quiere saber si “le pueden dar domiciliaria” aunque tiene 8 causas, para el que dice “una preguntita nomás”, para la tía que te ve en un velorio y te larga el clásico “che, aprovecho ya que estás…”, y para todos los que piensan que el abogado es una mezcla de 911, terapeuta de turno y defensor de oficio emocional.
El abogado no es tu gurú espiritual, no es tu amigo imaginario, no es el juez, no es el fiscal, no es el que maneja el patrullero, y mucho menos es tu pareja para que le mandes audios llorando por tu ex. El abogado defiende, redacta, presenta, interpone, recusa, apela, se rompe el lomo leyendo fallos, contestando oficios y bancándose los humores de los funcionarios judiciales. Pero no hace magia, ni telepatía, ni va al penal "a ver cómo está tu primo" si no hay una p**a novedad en el expediente.
Y si anoche le diste el caso, hoy NO HAY NOVEDADES. ¿Qué querés que te diga? ¿Que ya apeló la preventiva? ¿Que ya entró el sobreseimiento? ¿Que la Corte Suprema le contestó un mail a las 6 de la mañana? ¡¡NO!! Esto no es la NASA, hermano. Es el Poder Judicial argentino: lento, desganado, lleno de expedientes en papel y comp**adoras que todavía tienen Windows XP. Así que calmate.
Y hablando de tiempos:
ENERO ES FERIADO TODO EL MES.
EN JULIO, QUINCE DÍAS MÁS DE FERIADO.
En penal se labura a media máquina (tirando a cuarta), y en civil, comercial y laboral directamente no se mueve una hoja. Está todo más mu**to que tu voluntad de hacer dieta o dejar de fumar. Así que no llames, no mandes WhatsApp, no preguntes si hay algo nuevo… porque no hay una mi**da.
Y ahora vamos a la parte que más bronca me da:
💸 LA PLATA.
Una consulta se cobra. Y una preguntita también. Y una duda chiquitita también. Porque ponerle diminutivo no la hace gratis, ¿me entendés?
Es como si vas al mecánico y le decís:
—“Che, tengo un ruidito en el motor…”
Y te contesta:
—“Perfecto, son 40 lucas porque hay que sacar el motor, revisar el cigueñal, cambiar bujías y ponerle cariño”.
Y vos le decís:
—“¡No, pará! ¡Era un ruidito nomás!”.
¿Y? ¡¿Y qué?! ¡El auto está roto, flaco! Y tu causa también. ¡Y mi laburo también vale!
Y no, no tengo convenio con el Correo: las Cartas Documento se pagan.
Y no, la librería no me regala los resmas por ser “un abogadito”.
Y no, imprimir no es gratis.
Y no, no me pagan por “presentar un par de escritos, total vos los tenés armados”.
Y sí, TODO SE COBRA: la consulta, los gastos, el escrito, los honorarios, el tiempo, el conocimiento y la paciencia de no mandarte a la mi**da cuando me preguntás si puede declarar tu primo como testigo.
¿Querés que te defienda? Lo hago con todo. Con alma, con cabeza, con bronca, con calle, con técnica.
Pero no tengo un voluntariado ni una ONG.
Esto es mi laburo. Y el que trabaja cobra. Como vos. Como todos. Como debe ser.
Gracias Totales por leer hasta acá.
Y si te jode que cobre por trabajar… hablalo con tu terapeuta. Ese sí te escucha, pero también te cobra..."
Firmado:
El abogado.
Ese que se fuma tus audios, va a Tribunales con gripe, y a veces duerme menos que los jueces en turno...
Copiado del perfil de un/@ abogad@ FORMIDABLE !!! (Y CON LETRAS MAYUSCULAS).-
Ahora ..vos que lees mis post. Y llegastes leyendo hasta aca ...si queres también dale Like a este...pero eso no justifica que me llames en feria, para hacerte el/la Amichi y pretender sacarme gratarola la Consulta Jurídica.
Todavía me queda Resto para hacer Respetar Mi DIGNIDAD.

26/05/2025

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