03/09/2026
Hoy es un día triste para mí como profesional. Tuve un cliente que durante meses sufrió falsas denuncias sistemáticas de violencia familiar que, según pudo reconstruirse en el proceso, no se correspondían con hechos reales. Una y otra vez la justicia dictó restricciones perimetrales sin darle una escucha real a el, alejándolo de sus hijos.
Como profesional, hice lo que estaba a mi alcance: lo derivé a un letrado especialista en derecho de familia y a otro en derecho penal, buscando que tuviera el resguardo legal que el caso exigía. Pero el desgaste de enfrentar denuncia tras denuncia, de perder tiempo con sus hijos sin poder revertirlo, fue mayor de lo que pudo sostener.
La ex esposa lo denunciaba buscando un mejor rédito económico para los hijos. Ese cálculo, si existió, pero con su accionar no solo no mejoró la situación económica de esos chicos que además los dejó sin padre. Mi cliente, ante tanta injusticia acumulada, no lo pudo soportar y se quitó la vida.
FIN.