23/07/2025
FALSAS DENUNCIAS. No es una moda. Es una verdad silenciada. Las falsas denuncias y el SAP y el oportunismo de varios sectores.
"No se suban ahora al caballo que galopa hace mas de 30 años"
Estoy cansada. Y esta es la palabra justa: cansada de ver cómo, ahora que una víctima de alienación parental y denuncias falsas empieza a tener voz pública, aparecen periodistas, senadores, opinólogos y supuestos “referentes” que durante años nos silenciaron a quienes hablábamos de este tema.
Trabajo contra las falsas denuncias desde hace más de 30 años. No soy improvisada. No me incorporé a este tema por moda ni para aprovechar la visibilidad del momento. Los que recurren a mí lo hacen por mi trayectoria, por recomendación, y porque saben que este dolor no se aborda con liviandad.
Este no es un campo para improvisar. Requiere conocimiento profundo, escucha atenta y una convicción férrea de que la justicia también implica proteger a quienes han sido falsamente acusados. Personas que, en muchos casos, sufren en silencio, señaladas injustamente, separadas de sus hijos, destruidas emocional y socialmente.
A ellos hay que mirar. A ellos hay que proteger. La prioridad no puede estar puesta en discursos rimbombantes ni en carreras profesionales recién iniciadas que buscan posicionamiento. La prioridad es el daño humano, real, urgente.
Durante décadas me trataron de exagerada, de irracional, o directamente me invisibilizaron. Tengo nombres, fechas y recuerdos nítidos de los momentos en que me dejaron sola. Algunos periodistas me dijeron, en vivo: “¿Qué está diciendo usted, doctora?”. Y ahora… ¿ahora sí les parece creíble?
El único canal que nunca me censuró el tema fue Canal 26. En otros, agradezco las excepciones valientes: Ari Paluch, Rolando Graña y Eduardo Feinmann, que se atrevieron a tocar el tema de los hombres maltratados hace más de cinco años. Y fue justo después de una entrevista conmigo que, curiosamente, una productora denunció a Paluch, ¿coincidencia?, tal vez, Pero misteriosamente el programa desapareció. Así funciona el sistema.
Hoy veo a senadores preocupados por las denuncias falsas, por el síndrome de alienación parental, por la necesidad de proteger a los varones falsamente acusados. ¿Dónde estaban antes, cuando se les acercaban proyectos, informes, estadísticas, relatos desgarradores de padres y abuelas? Miraban para otro lado. Silencio. Censura. Complicidad.
Y mientras tanto, en las fiscalías, yo peleaba por algo básico: llamar “supuesta víctima” a quien todavía no tiene justicia firme a su favor. Me enfrenté a fiscales que me miraban con bronca por corregirlos cuando hablaban de “la víctima” en plena etapa preliminar. Y me valió miradas azoradas de mis propios defendidos, que no entendían cómo me animaba a hablar así. No desafiaba al Poder Judicial. Desafiaba su ceguera.
Las elecciones o las candidaturas no tienen que estar relacionadas con la muestra de una verdad que se había silenciado y que aún hoy sigue silenciada en muchos aspectos.
Tampoco el rating de un programa justifica que un joven tenga que salir a contar que fue manipulado por su madre para denunciar falsamente a su padre.
No era necesario exponerlo, ponerlo en escena como se exponía en los antiguos circos a la mujer barbuda, con sonrisa de conquista en cámara y el ego inflado de haber “conseguido el testimonio”. No, señores. Esa no es la manera de ayudar a nadie. Es impúdico, es una revictimización.
Si el joven quiere hablar, que hable. Si desea contar su verdad, que lo haga. Pero no puede ser que haya sido necesario exponerlo así para que, recién entonces, ciertos comunicadores abrieran los ojos.
¿Dónde estuvieron todo este tiempo los periodistas de investigación? ¿Esperaban que alguien les sirviera la verdad en bandeja? Yo hace años que vengo hablando de este tema, y quienes me siguen lo saben. Y también saben que, aún entre censuras directas o solapadas, cambiando de tema o restando importancia, yo seguí.
Muchas veces sentí que hablaba pero las palabras flotaban en el aire, sin receptor. Pero el público lo notaba. El televidente no es tonto: percibe la ausencia de rapport, el desinterés, el silencio forzado.
Y aun así seguí trabajando. Porque este no es un tema de moda, ni una grieta entre “mujeres víctimas de violencia” y “hombres víctimas de falsas denuncias”.
Esto va más allá:
Si una mujer fue víctima de violencia y lo puede demostrar, hay que ayudarla.
Si un hombre fue víctima de una falsa denuncia y lo puede demostrar, hay que ayudarlo.
La verdad no tiene género.
A los horrores no hay que sacarlos a la luz por moda, ni por rating. Hay que sacarlos porque necesitan solución.
Me resulta llamativo ver ahora las caritas de ciertos políticos que se suben al tren como si esto fuera una tendencia. No, señores. Esto es un drama humano que no admite oportunismo. La verdad no se mide por encuestas ni por rating. No se reflota porque conviene en campaña o porque “vende” o porque atrae clientes. SEAMOS SERIOS.
Durante años, he dicho cosas que son políticamente incorrectas, y jamás me retracté.
Y a todos los que hoy quieren subirse al caballo, les digo:
¡No hay lugar en esta montura!
Este caballo lleva décadas galopando con pocos jinetes.
Si quieren sumar, háganlo desde el reconocimiento respetuoso.
Reconozcan lo que no hicieron antes.
No muestren la caripela, acompañen a la verdad. f
BONUS TRACK.... ALGUIEN QUE ME LO DISCUTA?SI ES VICTIMA DE FALSAS DENUNCIAS LLAME AL 1122870911. DRA LILIANA GONZALEZ. MAS DE 30 AÑOS DEFENDIENDO A HOMBRES VICTIMAS.