10/12/2025
✨ Mi desafío por estos días...
Cada diciembre siento que el mundo se acelera.
Cierres, finales, entregas, actos escolares, reuniones, la proximidad de la feria, las cuestiones “urgentes”, “antes de fin de año”, y esa sensación colectiva de que todo tiene que pasar ahora🤯.
Con los años comencé a observar(me) y a aprender que, si no me bajo de ese ruido a tiempo, pierdo claridad.
Y cuando pierdo claridad, pierdo energía y foco en mi misión.
Y no me refiero solo a ordenar y cumplir con nuestro trabajo, sino a algo más profundo: poder escuchar y sintonizar, hasta el último día del año, con nuestra propia sabiduría profesional y personal, como en cualquier otro mes.
Porque si nos dejamos arrastrar por la corriente del apuro, si solo reaccionamos al ruido externo —la ansiedad general, la carrera hacia la feria, el agotamiento del fin de año—, corremos el riesgo de alejarnos de nuestra función más importante: pensar con claridad, acompañar con solidez, transmitir calma a los/as clientes, priorizar, ordenar.
Bajar el ruido externo es una elección.
Requiere de trabajo, por supuesto. En mi caso, les confieso que es TODO UN EJERCICIO, no me sale naturalmente...
Estar presente y observarnos, frenar tantas veces como sea necesario para volver al eje, registrar, valorar y honrar todo lo que sí estamos logrando día a día, minuto a minuto.
Quizás diciembre sea la mejor oportunidad para recordarnos que no tenemos por qué ser parte del caos: podemos navegarlo y aportar claridad en medio del caos.
¿A vos también diciembre te corre o ya te bajaste?🎢
¿Qué te ayuda a bajar un cambio cuando todo alrededor parece ir más rápido? Compartamos entre todas esa clave que puede ayudar a alguien más!